Salvador Pérez.

SURPRISE, Arizona - Hay muchas cosas que describen al receptor de los Reales Salvador Pérez. Es un All-Star, ganador del Guante de Oro y un líder de su equipo a la edad de 23 años, un espigado catcher con una gran sonrisa, un gran corazón y un gran futuro.

Quizás el taponero de los Reales Greg Holland lo describió de la mejor manera: "Este muchacho vive y respira béisbol, y eso lo hacer ser tan bueno".

El venezolano tiene una notable presencia en un equipo de los Reales que parece estar al borde de surgir como un verdadero contendiente.

Con una estatura de 6 pies 3 pulgadas y 240 libras de peso, camina sobre el terreno con su careta, pechera protectora y espinilleras listo para utilizar su tremendo brazo, suaves manos, pies rápidos y una mente ágil. Con el madero, cuenta con ese swing a la derecha que lo bendice con poder, producción y promedio.

Aunque todavía le faltan dos meses para su cumpleaños No. 24, su presencia en el clubhouse va mas allá de su profunda voz y su enérgica incursión alrededor de los vestidores mientras intercambia sonrisas y bromea un poco. El venezolano se ha ganado rápidamente el respeto y la amistad de sus compañeros, tanto de los veteranos como de los jovencitos.

El veterano lanzador Jeremy Guthrie incluso invitó a Pérez, originario de Valencia, Venezuela, para que lo acompañara en un viaje a España el invierno pasado.

"No fue nada difícil convencerlo. Fuimos a muchos partidos de fútbol, hablamos un poco de béisbol y la pasamos de maravilla", declaró Guthrie.

También recorrieron Barcelona en bicicleta.

"Estuvo genial", exclamó Pérez. "Nos tomó como cuatro o cinco horas. Fuimos a muchas partes. Fue formidable. Quiero regresar".

Así es Pérez, entusiasmado por todo, especialmente por el béisbol.

Ned Yost se percató por primera vez de las habilidades de Pérez detrás del plato cuando, mientras trabajaba como escucha antes de convertirse en manager de los Reales, se encontraba en las gradas con su cronómetro en mano. Los escuchan miden el tiempo que le toma a un receptor tirar a la segunda base, desde que la bola entra en su guante hasta que es atrapada por el intermedista, y Yost dijo que el promedio en Grandes Ligas es de 2 segundos y que 1.9-y algo es realmente bueno. ¿Pero qué tal 1.85 o menos?

"Creo que esa fue una falacia. Nunca antes había visto eso en mi carrera -- nunca", reconoció Yost.

Hasta que vimos a Pérez, quien acababa de salir de sucursal A.

"La primera vez que vi a Salvy en un partido, puso fuera a un corredor y mi cronómetro marcó 1.83", recordó Yost. "Bueno, de todas maneras nunca he sido bueno con un cronómetro en mano por lo que pensé que algo había hecho mal. Entonces acudí al tipo que estaba a mi lado y le pregunte, '¿Qué tiempo obtuviste en esa jugada?' Volteó a verme y me dijo, 'Obtuve 1.83'. Luego le pregunté a otro tipo y me dijo, 'Yo obtuve 1.84'. Fue entonces cuando acaparó mi atención".

Razón por la cual la temporada pasada puso fuera a 23 corredores tratando de estafarse una base, la mayor cifra en la Liga Americana. Los corredores ya se han percatado de los relampagueantes tiros de Pérez desde el plato a la inicial, logrando nueve outs por esa vía en sus primeros 250 juegos como receptor en Ligas Mayores.

"Es muy atlético para ser un tipo tan espigado. La parte posterior de su cuerpo trabaja muy bien con su parte superior", denotó Yost. "Nunca he visto a otro catcher trabajar de esa manera".

A los pitchers les encanta lanzarle a Pérez, como es el caso del recién llegado zurdo Jason Vargas.

"Es un jugador tan joven y talentoso a la vez. Los otros receptores que me han atrapado, algunos han sido jóvenes, otros veteranos, pero creo que Salvy se encuentra en una categoría diferente por la manera en que ha jugado desde que llegó a Grandes Ligas", destacó Vargas. "Definitivamente sabe bien lo que hay que hacer detrás del plato y tiene una idea bastante clara de cómo ajustarse de un partido a otro y de una pitcheada a otra".

La habilidad de Pérez para bloquear pitcheos le brinda confianza a los lanzadores, aun con un corredor en la antesala, para hacer pitcheos en picada y tratar de incitar al bateador a hacerle swing. Ellos están seguros de que el venezolano hará el trabajo. También pueden depender de un plan de juego de Pérez.

"Jugué junto a los que yo considero son los dos mejores receptores en la Liga Americana", dijo Guthrie, "con [el catcher de Baltimore Matt] Wieters y él, y he quedado impresionado con ambos - la forma en que trabajan y la forma en que manejan su posición. Es una posición bien importante sobre el terreno, entonces me siento afortunado de haber jugado para ambos. Ambos han ganado Guantes de Oro y ambos han estado en un Juego de Estrellas hasta ahora en sus cortas carreras".

Pérez se asegura de que su madre, Yilda, también disfrute de lo que él hace. Ella lo crió como madre soltera en Venezuela. Salvy a menudo recuerda cómo, cuando era niño, su madre le tiraba granos de maíz o tapones de botellas por toda la cocina para que les diera con el palo de una escoba.

El bateo es otro aspecto del juego que Pérez ha hecho notablemente bien. Tuvo promedio de .301 en su temporada 2012 acortada por una lesión en la rodilla, y el año pasado, en 138 encuentros, conectó 13 vuelacercas y 25 dobles con 79 carreras producidas y un promedio de .292.

Al terminar la jornada del jueves en la Liga del Cactus, Pérez bateaba para .533 de promedio, producto de ocho hits en 15 turnos.