David Ortiz (centro) junto al manager de Boston, John Farrell (izq.) y el GG Ben Cherington (der.). (AP)

SARASOTA, Florida -- ¿Te puedes imaginar a Big Papi vistiendo el uniforme de otro equipo? Aun en una época en que estamos acostumbrados a ver a los jugadores cambiar de equipo, sería difícil asimilar la idea de David Ortiz con otro club que no fuera los Medias Rojas.

Por eso es que tuvo sentido la extensión de contrato que le dio Boston al dominicano. Es posible que las partes hayan tenido negociaciones difíciles en cuanto a algunos detalles, pero los Medias Rojas y Ortiz llevan tanta historia juntos que parecen tener una conexión irrompible. Big Papi será parte de la familia Patirroja por siempre.

El béisbol es una sola parte de la ecuación. Ortiz ha forjado un lazo emocional con la ciudad de Boston que es tal vez el más fuerte de todos los deportes profesionales en los Estados Unidos. El dominicano ha sido parte de tres celebraciones de victorias en la Serie Mundial. Y por supuesto, luego de las bombas estalladas en el Maratón de Boston, habló en nombre de la ciudad con rabia y determinación.

En la Nación de los Medias Rojas, Ortiz parece estar en medio de todo con sonrisa y su personalidad. Es así también en el clubhouse del Fenway Park.

Dustin Pedroia representa el fuego competitivo del equipo de Boston. Big Papi es quien pone a reír a los otros, el que exhibe una influencia de calma.

Claro, decir eso es simplificar demasiado las cosas. Los Medias Rojas se coronaron campeones por una larga lista de motivos.

La firma de Ortiz tiene que ver con su producción. Ahora que ha evolucionado el puesto de bateador designado, Ortiz es uno de los pocos BD tiempo completo que quedan. Los Rays realizaron un estudio durante el invierno que reveló que, aparte del caso de Boston, los designados ni siquiera son muy productivos a esta altura.

En vez de pasarse la temporada muerta en busca de un BD nuevo, Tampa Bay ha adoptado otra estrategia al rotar el puesto para descansar a sus titulares en cuanto a jugar defensa se refiere. Pero en Boston, aún cuenta con una sola figura.

A sus 38 años, Ortiz viene de una gran temporada, en la que conectó 38 dobles y 30 jonrones, además de recibir 76 bases por bolas como parte de un ataque ofensivo que encabezó las Grandes Ligas en carreras anotadas. Ha tenido una primavera lenta, pero los Medias Rojas confían en que su 18va campaña en Grandes Ligas se parecerá mucho a la mayoría que ha tenido desde que firmó con el equipo en el invierno del 2002-03, luego de seis años en Minnesota.

A esta altura del año pasado, no sabíamos si a Ortiz le quedaba algo en el tanque. Había jugado en apenas 90 juegos en el 2012 y, al verlo con 37 años, era razonable preguntarse si había visto pasar sus mejores días.

El quisqueyano despejó esas dudas de manera contundente durante la campaña regular, antes de batear de manera espectacular con promedio de .353 y porcentaje de embasarse de .500. Fue nombrado el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial al batear .688 y embasarse nueve veces consecutivas en un trecho. En tres participaciones en el Clásico de Otoño, batea .455-el mejor promedio entre los jugadores con por lo menos 50 presentaciones en el plato durante el evento.

Esos logros te harán un ícono en un lugar como Boston, donde la fanaticada vive el béisbol y sus Medias Rojas. Su cuadrangular con bases llenas ante Detroit en el Juego 2 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana evitó que Boston cayera a 0-2 ante los felinos. Y su discurso para animar a sus compañeros en el Juego 4 de la Serie Mundial fue un momento determinante para finalmente derrotar a San Luis en seis partidos.

David Ortiz es importante para los Medias Rojas y el dominicano entiende que los Medias Rojas son importantes para él. Sus 11 temporadas en Boston han redefinido su carrera y lo han identificado, no sólo como un pelotero especial, sino también como un ganador. No hay mayor cumplido para un jugador.

Entonces, los Medias Rojas han hecho lo correcto al despejar cualquier duda acerca del futuro de Ortiz. Será con Boston, lo cual parece perfecto.